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101- SUR - Operación retorno Costa do Brasil
Los días, horas y segundos pasan también en los paraísos.. y la hora de emprender de nuevo la ruta de regreso llama a nuestra puerta.
Tras las despedidas necesarias, y con la puesta de sol correspondiente de Itacaré, volvemos hacia la carretera 101, dirección ahora Sur.
Felices por los días vividos, los paraísos explorados y por la vibrante energía recargada, continuamos la ruta por el estado de Bahía, Espirito Santo y finalmente Río. Pero con una serie de paradas en el camino, intentando seguir explorando nuevos horizontes.
Una de las primeras paradas fue en el primer puerto de llegada de los portugueses en 1.500, conocido como “Puerto Seguro” donde realmente usaron casi como parada de aprovisionamiento, y donde no retornaron hasta 1.526, donde acabaron de conquistar la zona construyendo la primera capilla en el continente de Sud-América.
Una humilde capilla en lo alto de la pequeña ciudad de Arrajal de ajuda, en la cual se disfrutan de lindas vistas sobre largas playas, toda la vegetación que invade la zona, empedradas calles con coloridas casas a los lados, pequeños negocios locales y por/para el turista, sorveterías, launcherías...
Llama la atención que en la zona existen varias tribus indígenas, como los “paxorí” o los “jaqueira”las cuales viven resguardadas en reservas de la locura de nuestra civilización.
Al tener que desistir de nuestro plan original, el cual consistía en ir a bucear a las Ilhas Abrolhos
para deleitarnos con los cientos de ballenas jorobadas que en esta época están por la zona, ya que por tiempo, distancia (de casi 80km de la costa a las islas)
y el dineral que cobraban... tuvimos que optar por post-ponerlo a una próxima ocasión (QUEDA PENDIENTEEEEEEEEEEEEEEEE!!!) y intercambiarlo por un baño en la inmensidad de la playa de Trancoso,
con acantilados de tonalidades rosáceas, amarillas y anaranjadas como telón de fondo. Acantilados en los que saltar, escalar y volar... todo es posible!
Siguiendo los miles de km hasta nuestro destino final, a través de las interminables rectas conseguimos evitar las inminentes huelgas de camioneros que amenazaban los cambios de estado, y que vimos con nuestros propios ojos como km y más km de kilómetros de inmensos trailes aguardaban por mejoras en sus condiciones y preparaban trincheras infranqueables (casi de guerra) para hacerse notar...
Uffff! De la que nos libramos...
Aunque eso nos costó dormir en algún otro motel de carretera, que realmente no fue de lo más apetecible...
Ya próximos al estado de Río, tuvimos la suerte de coger las últimas olas en la zona de Buzios, pasear por su precioso pueblo y zona de pescadores y surfear en el secret spot de una prainhia al sur del área, cuya estampa me recordaba a esas recónditas playas de Galicia.
Una preciosa playa que parecía reservada únicamente para nosotros y con la que cerramos nuestra sesión de Surf nuevamente con un bajón de temperatura del agua, pero con todas las ganas por disfrutar al máximo.
Cerramos la sesión con unos dulces mangos, 4 manzanas, mini-bananos y una inmensa caña de azucar.
Azúcares naturales suficientes para reponernos de un largos días con tantas imágenes retenidas en nuestras retinas, tantas experiencias vividas y siempre, con la certeza que por mucha tormenta que pueda interceder en nuestros caminos, siempre hay que esperar un nuevo horizonte al que admirar e ilusionarse.
Nunca lo perdáis de vista.
"Dedicado aos meus amigos e companheiros de viagem!! Obrigada por istos dias tam legaos!!!Muitos beijossssssssssss"
Publicado por
Ale
en
domingo, agosto 12, 2012
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Ilusiones infinitas + Tierras de nadie + Alegría desbordante + Cocoteros dibujados + Armonía total + Relax asegurado + Espejismo latente = ITACARE
Y por fin llegó el momento...! Ese momento que todos, tanto ansiábamos tras los incontables km recorridos, cabezadas constantes, mezcla de sueño y hambre al volante, adelantamientos vertiginosos y tantas horas convertidas en esa máquina de teletransportación hasta llegar y ver el maravilloso cartel de Bienvenidos a Itacaré!
Un paradisiaco rincón del estado de Bahía en el que conviven al borde del mar, alegres locales con sus cotidianas vidas, surfistas ansiosos de conquistar todas las playas de la zona, risueños hippies con sus atractivos puestos de abalorios varios y turistas más nacionales que extranjeros queriendo disfrutar también de tal “Spot secreto!” Ya instalados en la Pousada de “Tierra Bahía”, fuimos recibidos por su extravagante dueño “Artadis” con un peinado estilo mini-Bob Marley, uñas pintadas de color rosa fucsia (pies y manos) y una colección de discos de vinilo más que impresionante... de ahí, pasamos los siguientes días explorando la zona en busca de olas, sol, playa, naturaleza, atardeceres... y disfrutar simplemente, del momento que la vida nos regalaba en ese mismo momento presente. Realmente Itacaré te sorprende con playas de ensueño donde cada una que se conoce, parece superar la belleza de la anterior, rivalizando como en una pasarela de modelos por ese shot que le dará el protagonismo de la “foto de portada”. Comenzamos con “Prainhia”, accesible a pie y con una estampa de postal con pequeñas edificaciones que se confunden entre la vegetación, y que por el momento no interfieren con la belleza del lugar. Con suaves series de olas, con las que nos pudimos divertir toda la jornada, un skatepark entre las últimas palmeras y un slackline para seguir ensayando nuestros futuros como equilibristas. Jeribucacu, fue otro de esos paraísos que te desvelan andar unos 45 minutos por una trilla entre la densa mata atlántica y donde la sorpresa es tal, que todos quedamos anonadados por la magia del lugar. Con una lagoa de agua dulce que daba al mar, cocoteros estilizados por la suave brisa del mar, un brazo de arena te invitaba a disfrutar nuevamente de sus series de olas, unos módicos puestos de pescadores te ofrecen todo el arte culinario de sus mejores capturas y hasta los lagartos tomaban el sol de manera sonriente. Con tantas sesiones de agua, playa, descubrir terreno, paseo en jangada, y con escasas provisiones para tal día, nuestro intrépido “Ri” acabó trepando varios árboles de frutas consiguiendo suculentos “Jambos” con los que apaciguar de alguna manera, nuestras famientas barrigas... La nota final se la lleva “Engenhoca”. Con otra linda trilla donde disfrutar de la exhuberante selva que lo resguarda, con árboles milenarios por el camino, pequeños riachuelos como banda sonora de la zona y tanta vida a nuestro alrededor, todo como antecesores de otro efecto “Uauuuuuuuuuuu” de una playa que solo invita a soñar. Yo desde mi infinito cocotero, lo hice... Y creo que todos los presentes en tal enclave, nos llenamos de la energía que cada grano de arena, cada batida de ola y cada rayo de sol... nos aportó desde el mismo momento de poner los pies en este paraíso. Y no podían faltar suculentas sesiones de deliciosas especialidades gastronómicas Bahianas, para reponer fuerzas... Desde moquetas de pescado fresco, bobo de camarón, los clásicos y super completos pratos feitos y los energéticos y super picantes “Acarajes”. Como cierre de fantásticos días en buena compañía, nos zambullimos en la cascada de Tijuipe, con el agua a una temperatura tal, que parecía la bañera de un recien nacido. Nuevamente, todos sentimos como si nuestras energías se recargasen a tal nivel, que nos veíamos capaces de hacer otros 1.614km... e incluso corriendo!! Tras días brillantes volvemos a hacer ruta, pero con una sensación de mucha paz interior, energía desbordante recargada y con quizá la sensación de haber despertado de un sueño. Eso es sin duda, Itacaré.
Publicado por
Ale
en
lunes, agosto 06, 2012
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